jueves, 7 de abril de 2011

El béisbol panameño ha cambiado notablemente

La llegada de refuerzos foráneos, sobre todo dominicanos, desde el 2008 a la pelota nacional, le dio otro rostro a un torneo cuyo mayor éxito siempre ha sido su regionalismo y que mejoró su nivel y su interés, cuando la Federación de Béisbol aprobó reforzar a los equipos que pasaban a una segunda ronda con jugadores de otras provincias que quedaban rezagadas.

La idea tenía varias intenciones, entre ellas, que los peloteros de primer nivel de los equipos menos favorecidos siguieran jugando, lo que al final beneficiaría su actuación si era llamado posteriormente a una preselección nacional, y también buscaba elevar el nivel de juego y con ello el interés de los fanáticos.

La idea tuvo un éxito casi total, si bien algunos fanáticos y directores se oponían a la reglamentación porque, forzosamente, se dejaría en la banca a jóvenes peloteros del patio por darle un espacio al recién llegado.

Los llamados “piques de refuerzos” se hicieron famosos y mucho antes de que llegara el final de la primera etapa, los medios de comunicación ya especulaban sobre qué peloteros podrían ser escogidos y a qué provincia podría beneficiarse.

En ese sentido, los expertos periodistas auscultaban las necesidades de las novenas favoritas y “hacían caer” uno o varios nombres que podrían cubrir esas falencias. En algunas ocasiones se fallaba, pero en la mayoría de los casos las “recomendaciones” no caían en oídos sordos.

Después llegaron los foráneos. Indudablemente que los torneos nacionales mejoraron y con ello los activos de la Federación de Béisbol porque el deporte fue mucho más atractivo, tanto para los aficionados como para los patrocinadores, pero hacía falta un ingrediente adicional.

Y es que nuestras actuaciones en el campo internacional no eran del todo convincentes, porque no contábamos con las figuras complementarias en nuestros seleccionados, ya que mientras los otros países se presentaban con peloteros profesionales, inclusive del béisbol de Estados Unidos, los equipos nacionales estaban conformados más que todo por los jugadores del torneo local. Fue por ello que se cambió totalmente la estructura de nuestros seleccionados y a partir del año 2000 se comenzó a “fichar” a jugadores del béisbol estadounidense, sobre todo de las Ligas Menores, que, efectivamente, mejoraron nuestras actuaciones y nos permitió ser considerados para los Clásicos Mundiales de Béisbol.

Pero esto no fue suficiente y ahora sí llegaron los foráneos a la pelota local. Desde hace cuatro años, principalmente lanzadores, han invadido el campeonato nacional mayor, lo que ha permitido mejorar muchísimo el nivel del torneo, aunque para algunos se ha desvirtuado totalmente lo que una vez fue considerada una verdadera fiesta regional.

La verdad es que los cambios que ha registrado el béisbol nacional han sido “forzados” y necesarios. Forzados porque las decisiones se tomaron con algunas objeciones y reservas, y necesarios porque si bien el regionalismo garantizaba el éxito económico de los campeonatos, este fenómeno no garantizaba éxitos ni mejoras en el nivel del béisbol local.

Es cierto que frente a los torneos internacionales de gran calibre es obligante mirar hacia los campos estadounidenses en busca de los talentos en Ligas Menores, pero también lo es que en la medida en que mejoremos la actividad en el patio, de la misma manera podremos tener un seleccionado más balanceado, entre los que participan en el torneo local y los que lo hacen en el exterior.