lunes, 8 de abril de 2013
El béisbol navega por aguas turbulentas
El Nacional Mayor de Béisbol ha iniciado una segunda etapa tras una incierta serie regular, caracterizada por la ausencia de los fanáticos en los diferentes estadios.
La mala planificación del calendario y de los equipos en los dos grupos en competencia, así como la no detención del torneo mientras se participaba en los Juegos Centroamericanos de San José, son algunas de las variables que a juicio de los analistas dieron al traste con el inicio de la edición 2013 del béisbol mayor.
La Serie de Seis, como se le denomina a la segunda etapa, ha traído sus sorpresas debajo del brazo, que para algunos son positivas pero, para otros, quizás se trate de la cereza que se necesitaba en detrimento del torneo de este año.
Por un lado, la clasificación de la novena de Colón habla muy bien del trabajo que realiza el veterano instructor cubano Ray Anglada en la provincia desde el 2012, dejando en el camino a equipos como los de Coclé, Los Santos y Herrera, que en "papel" lucían mucho más compactos para seguir en la batalla que los de la Costa Atlántica.
No obstante, la eliminación precisamente de estos equipos, sobre todo de Los Santos y Herrera, cayeron como un balde agua fría, porque no solo se quedaron en el camino equipos de lo más representativos del béisbol local, sino que su ausencia impedirá la inyección económica que siempre traen los partidos entre ambas novenas.
La no celebración del Clásico de Azuero, entre Los Santos y Herrera, por primera vez desde la década del 40, debido a lo absurdo del calendario y al pensamiento de los miembros de la Federación de Béisbol, que creyeron que ambos clasificarían y se enfrentarían en la siguiente ronda, definitivamente que marcará un asterico negativo en la edición beisbolera de 2013.
Pero como dijo Anglada en una entrevista, hay que hacer de "tripas corazones" y seguir adelante.
Y, en ese sentido, es necesario que cada uno de los equipos entre al diamante a jugar pelota, buscando con ello motivar y atraer a su fanaticada hacia los estadios, tal vez mucho más que en otras ocasiones, porque se está en momentos en que se cuestiona el "nivel de pelota" que actualmente se juega tras los descalabros en el campeonato mundial de 2011 y la fase eliminatoria del Clásico Mundial recientemente, ambas competiciones celebrada en suelo istmeño.
Ambos torneos mostraron la realidad del béisbol panameño, que debido a la posibilidad de que en las competiciones internacionales participen los peloteros involucrados en las Ligas Menores y en las Ligas Mayores, aunque estos últimos en muy poca proporción, aparentemente no ha permitido su evolución.
Aunado a esto, los presidentes de las Ligas Provinciales dejaron a un lado la práctica de años anteriores de contratar peloteros extranjeros, aduciendo los costo altísimos que esto implicaba, además de que no permitía el desarrollo del pelotero local.
Lo cierto es que actualmente hay una encrucijada en lo referente al béisbol local, y sentimos que no será en esta edición en que pueda resolverse un problema que podría hacerse agudo en el futuro.
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