El béisbol profesional cumplirá dentro de pocos días un mes de actividad en Panamá. La vuelta a nuestro país de la pelota profesional no ha sido fácil; no obstante, un grupo de entusiastas empresarios, incluyendo al ex grandes ligas Olmedo Sáenz y al aún grandes ligas Carlos Lee, pusieron manos a las obras e hicieron lo que una vez se pensó no sería posible, después de la amarga experiencia de hace diez años.Los resultados técnicos aparentemente han sido buenos, con la llegada de una pléyade de peloteros extranjeros, la mayoría de ellos de la pelota pequeña de los Estados Unidos, no así los económicos, debido a la apatía de los fanáticos panameños por asistir al estadio.
Al cumplirse un mes de actividad, algunos “expertos” y otros más que todo entusiastas se han puesto a la tarea de analizar las posibles causas de esta apatía, siendo la principal de ellas que ninguno de los equipos representa realmente a alguna de nuestras provincias, factor que ha sido clave en el éxito de los campeonatos nacionales mayores.
Otros aducen que los nombres de los equipos (Roneros, Caballos, Diablicos, Diablos Rojos) no han sido los más aptos para atraer a ese fanático, que si bien es cierto está ávido de ver buen béisbol, también lo es el hecho de que desee “participar” más activamente en cada uno de los encuentros, identificándose con alguna de las novenas participantes.
Lo cierto es que en una aventura tan arriesgada como esta, definitivamente que los resultados exitosos no podrían ser evaluados, a nuestro parecer, en su primer año de trabajo.
Ninguno de los campeonatos nacionales, ni el Mayor ni mucho menos el Juvenil, se afianzaron desde su primera temporada, sobre todo este último que tuvo un gran impulso debido a las transmisiones radiales casi diez años después que fuera iniciado.
Ahora bien, los empresarios del Probeis de hoy contaron desde sus inicios con un handicap importante que no tuvieron los inversionistas del Probeis de ayer, y es el de contar con cuatro estadios para su desarrollo.
La posibilidad de que Panamá fuera el anfitrión del último campeonato mundial de béisbol mayor de la IBAF, celebrado en octubre pasado, abrió las puertas para que se acondicionaran cuatro coliseos de pelota al más alto nivel, principalmente tres de ellos, y hoy se cuente con unas instalaciones apropiadas y aprobadas por la Major League Baseball, lo que posibilita la actuación de peloteros del programa de fincas de esa organización estadounidense.
En el pasado solo se contó con el estadio capitalino Rod Carew y, en un fin de semana, con el Kenny Serracín de la ciudad de David. Hoy, están los coliseos Rico Cedeño, de Chitré; José Remón Cantera, de Aguadulce; y Omar Torrijos, de Veraguas; además del capitalino.
Este hecho indudablemente será una premisa importante para la consolidación del torneo profesional en Panamá, como también lo será las decisiones que se tomen por parte de la Federación Panameña de Béisbol con respecto al campeonato nacional mayor, y la posibilidad de que se cuente o no con peloteros extranjeros, como se ha hecho en los últimos cuatro o cinco años.
Y esto lo señalo porque bien podría darse el hecho de que el torneo nacional mayor, fuera el principio de lo que podría ser la pelota profesional panameña, en una época como la del verano en la que no hay que luchar contra el dios pluvioso para realizar partidos.
Pero a decir verdad, es que hay que dejar que la pelota ruede, porque aún falta mucho camino por recorrer en esta dirección y, según los organizadores, está satisfechos con los resultados obtenidos hasta ahora, aunque definitivamente no en el renglón económico.
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